Los profesionales y las redes sociales
Las redes sociales, en general, constituyen verdaderas plataformas que hacen que sea más fácil crear y mantener contactos con quienes comunicarse, publicar y compartir recursos de diferentes tipos, crear comunidades o grupos de interés y mostrar nuestra identidad en la medida en que lo desemos.
Algunas están centradas en áreas específicas, como es el caso de YouTube o Delicious, cuyo objetivo primero es compartir vídeos y enlaces respectivamente, mientras que otras se han ido diversificando, como es el caso de Flickr, que no hace mucho comenzó a admitir la subida de vídeos, o de los citados SRS. Las redes sociales pueden ser empleadas por los profesionales de la información2 con diferentes objetivos:
Establecer redes de contactos profesionales. Gracias a las redes sociales estamos más conectados que nunca, sin necesidad de desplazarnos físicamente, y es más fácil establecer vínculos con otros colegas.
Crear grupos de interés con los que debatir o compartir recursos. De esta forma se favorece el aprovechamiento de la inteligencia colectiva entre los profesionales y se generan dinámicas de colaboración que puedan extrapolarse a otros ámbitos.
Crearnos una identidad como profesionales. Las redes sociales nos permiten darnos a conocer en el mercado laboral, pero también entre los compañeros.
Difundir y compartir información, experiencias profesionales, invitaciones a eventos, celebración de efemérides, lecturas, ideas… Si queremos mantenernos informados sobre un área determinada, formar parte de la red de otros profesionales que trabajan en ese mismo área nos ayudará a mantenernos al tanto de novedades.
Publicar contenidos de interés, opiniones, etc.
Como medio de comunicación con los profesionales. Las redes sociales incluyen sistemas de comunicación como mensajería o chats, y otros más informales como el “muro” o los comentarios, que pueden ser más ágiles para intercambiar información sobre aspectos puntuales o si no queremos salir de la plataforma en cuestión. Es decir, que las formas de comunicación son más, más flexibles y se fomenta su uso: es sencillo y rápido poder comentar una fotografía o escribir en el muro de alguien.
El resultado es una mayor accesibilidad de los profesionales3, que no sólo son más fáciles de localizar, sino que también existen más mecanismos para de comunicación entre ellos. Por lo tanto, éstos están más y mejor conectados e informados y los lazos se fortalecen con estas conexiones. De esta forma se fomenta una idea de comunidad, como señala Margaix4, y se favorece la cultura de la colaboración. En definitiva, el resultado puede ser una profesión más conectada, más unida y más fuerte.
Las redes sociales llevan un tiempo siendo utilizadas por algunos con fines profesionales en nuestro país: a través del microblogging bibliotecarios y documentalistas intercambian información profesional sobre noticias, artículos, lecturas, etc.; Flickr y YouTube, así como otras herramientas similares, sirven para compartir imágenes sobre congresos, jornadas, encuentros, etc. (valga el ejemplo de Sedic, que sube las fotografías de los eventos que organiza a Flickr5); existen redes en Delicious para compartir enlaces y recomendárselos a nuestros contactos; cada vez es más frecuente subir las presentaciones de ponencias y comunicaciones a SlideShare, que se está convirtiendo en una valiosa fuente de información; en los sitios de redes sociales profesionales podemos encontrar varios perfiles de bibliotecarios, documentalistas y gestores de información, y los sitios de redes sociales de carácter general cada vez encuentran más adeptos por su gratuidad y mejores prestaciones, así como por el efecto llamada de la gran masa: si mis contactos están allí, yo también. En este sentido, parece que Facebook está atrayendo últimamente a profesionales que se congregan en grupos de interés, como el formado por el grupo
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